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Casos clínicos

¿Qué se puede esconder detrás de una cervicalgia o dolor cervical?

Historia clínica

Mujer de 38 años que se presenta en consulta con dolor cervical agudo y dificultad para rotar la cabeza, sobre todo del lado izquierdo. Explica que sufre dolores cervicales y entumecimiento del brazo derecho a menudo, pero que nunca había llegado a este estado. Tiene un trabajo de oficina que actualmente hace desde casa. Tiene dos hijos de 1 y 4 años y vive con su pareja. No acostumbra a realizar deporte regularmente, de vez en cuando sale a correr.

Test con Kinesiología Holística

En la primera exploración estructural se observan algunos aspectos relevantes como disfunciones articulares en cervicales, dorsales y la articulación sacroilíaca derecha, asimetría podal, una postura ligeramente anterior pero con cierre torácico, congestión en la zona del hígado, ciego y colon ascendente, y mucha tensión a nivel diafragmático y torácico.

El test de Kinesiología Holística indica inicialmente que la cervicalgia aguda está relacionada con un estrés emocional repentino y con la zona de tensión torácica y diafragmática, además de un bloqueo articular a nivel cervical. Tiene también un desequilibrio de la flora del intestino grueso en conexión con la sacroilíaca derecha y disfunción hepática.

Tratamiento recomendado

El objetivo del tratamiento del primer día fue intentar aliviar y mejorar la cervicalgia aguda que presentaba. Se le recomendó tomar Flores de Bach para tratar la parte emocional del problema: hacía dos días que tenía que compaginar el teletrabajo con cuidar de sus hijos que tenía en casa a causa de la cuarentena obligada, y se vio sobrepasada por las responsabilidades y la situación. Para ello, tomó Elm (abrumada por el exceso de responsabilidad) y Gentian (sensación de tristeza y abatimiento). De forma manual se trató el tórax y el diafragma con toda su relación fascial con las cervicales, también la pelvis, el sacro, la columna dorsal y la zona suboccipital.

En la segunda visita el dolor había disminuido considerablemente y la movilidad también había aumentado, por lo que se le pudo tratar de forma local el bloqueo articular cervical.

Con el fin de mejorar  la cervicalgia leve que presenta a menudo, se hizo un tratamiento más a fondo de la parte visceral, especialmente el ciego, el colon ascendente, duodeno e hígado. También se insistió en la relajación de las tensiones torácicas y del cuello. Asimismo, se le recomendó tomar un probiótico y un complejo depurativo hepático, y se le dieron algunos consejos para cambiar sus hábitos alimentarios y posturales (evitar alimentos refinados y bebidas edulcorantes, aumentar la ingesta de pescado y verduras frescas, levantarse a menudo de la silla, andar y mirar por la ventana, entre otros).

Las posteriores visitas tienen dos objetivos claros. Por un lado, están encaradas a seguir esta línea de trabajo: cambios alimentarios y posturales dentro de sus posibilidades y mejorar las digestiones y el estado de sus órganos abdominales, sin olvidarnos de trabajar mecánicamente su columna vertebral para equilibrar su postura, disminuir las tensiones torácicas y cervicales. Y, por otro lado, hacer una valoración más exhaustiva de su postura para averiguar si la asimetría podal tiene alguna relación con el desequilibrio de la pelvis, la columna vertebral y la congestión de la parte derecha de la esfera visceral, y si tratando esta asimetría se consigue que estos problemas disminuyan.

Conclusiones

Nos encontramos con el caso de una mujer que, históricamente, sufre una cervicalgia  leve pero constante, debida a una mala higiene postural en el trabajo, a una falta de actividad, y con un fondo de disfunción en el sistema digestivo que influye doblemente: por una parte, con una inflamación de bajo grado, y por otra parte, creando tensiones que se transmiten por cadenas miofasciales a la zona cervical.

En el cuerpo humano, los órganos abdominales están unidos a través de fascias, mesos y ligamentos a la pelvis, a la parte anterior de la columna vertebral, a las costillas y al diafragma. Si no funcionan correctamente y están inflamados puede que estén fijados a estas estructuras, lo que va a provocar tensiones mecánicas que se transmitirán directamente a dichas estructuras, e indirectamente a otros tejidos más lejanos a través de cadenas musculares y fasciales (como en este caso, las cervicales). De aquí la relación entre la disfunción visceral, la mala postura y las molestias cervicales.

Este estado de base se vio agravado por un estrés emocional repentino que no supo gestionar, lo que desencadenó el bloqueo articular, las contracturas musculares y el dolor agudo, y la llevó al estado con el que se presentó en la consulta.

Por esta razón es tan importante tratar, tanto los síntomas agudos que presentan nuestros pacientes, entendiendo el contexto en el que se encuentran y en el que aparecen; como ir más allá y buscar las causas más profundas que debilitan el cuerpo para corregirlas y así mejorar el estado de salud, y evitar en definitiva que estos problemas se reproduzcan.


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