Marzo 1994: Se cura de hernia de hiato un hombre de 34 años que además sufría esofagitis, rinitis crónica y eczema.
El tratamiento fue con desinfectantes intestinales(Ajo, Papaya), probióticos, hepáticos drenadores linfático-intestinales.En 40 días se curó la hernia de hiato con un tratamiento osteopático y el reequilibrio de la flora intestinal.
La primavera siguiente ya no tuvo rinitis ni eczema, que tienen una misma causa: desequilibrio de la flora intestinal toxemia.Hoy en día, con una dieta sana y comiendo habitualmente alimentos fermentados, se encuentra perfecto.

La hernia de hiato es un problema en la unión esófago-gástrica, pero casi siempre está causada por una hiperpresión abdominal, que si la persona no está embarazada o tiene un tumor abdominal o está muy obesa, acostumbra a producirla una candidiasis intestinal crónica.

Solucionado el desequilibrio de la flora intestinal y eliminando las cándidas intestinales, mejorará la digestión de los alimentos. Con ello se soluciona la digestión lenta que le producían fermentaciones y putrefacciones alimentarias, y en consecuencia formación de gases que aumentaban más la hiperpresión abdominal. La consecuencia de todo ello es que el estómago volverá a ocupar su lugar en el abdomen en lugar de subir hacia el tórax, que es lo que le producía la hernia de hiato con el consiguiente reflujo y esofagitis.

Este hombre también sufría rinitis y eczema. Con el tratamiento intestinal se curó el eczema y la rinitis primaveral también, lo que nos indica que los problemas de alergia respiratoria y cutánea tienen un origen intestinal en un gran número de casos.

 

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Marzo 1994: Mujer de 35 años que tenía anemia ferropénica desde hacía 2 años y los últimos 6 meses se encontraba muy cansada. Once años antes había sufrido fiebres reumáticas, neumonía atípica hacía 8 años y seguidamente estuvo 4 años con amenorrea. Los últimos 10 años tuvo resfriados recidivantes desde otoño a primavera. En la actualidad tiene una menstruación muy abundante, de 7 días de duración, con tendencia a tenerla cada 35-40 días.
Se trata de una Anemia crónica de 2 años de duración a causa de menstruaciones muy abundantes y largas, con astenia como único síntoma.
Con un aporte de Hierro orgánico, 20 mg al día, durante un poco más de 2 meses se produjo un aumento significativo del número de Hematíes, la Hemoglobina y la Sideremia, con una mejoría importante de la astenia.

Tenemos que decir que también tomó un producto rico en bacterias probióticas, lo que equilibró la Flora intestinal y mejoró la absorción intestinal, que siempre hay que considerar en caso de carencia de algún nutriente. Ello es fácil de descubrir si realizamos una valoración del estado de salud de una persona con un Test de Kinesiología Holística.

Además, el tratamiento con Aceite de Onagra, Vitamina E, Níquel y Aceite de Girasol le disminuyó bastante su pérdida menstrual y por consiguiente también la pérdida de Hierro. Con el tratamiento el ciclo menstrual se estabilizó en unos 29 días y con una pérdida menor.

En los casos de Anemia ferropénica, el tratamiento para regular la menstruación es necesario para que la mejoría sea lo más rápida posible, pero sin olvidar que tenga lugar una correcta absorción intestinal de Hierro, Vitamina B12, Ácido Fólico y Vitamina C.

 


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Junio 1994: Se cura una chica de 17 años que sufría celiaquía desde los 3 meses de edad. El origen de su alergia al gluten eran parasitosis intestinalesdesde los 6 meses y candidiasis intestinales, que le desequilibraban la flora intestinal.
El tratamiento fue a base de probióticos, prebióticos, antiparasitarios, antifúngicos, hepático-depurativos.
Una vez equilibrada totalmente la flora intestinal y eliminadas las cándidas y los parásitos intestinales digirió bien el gluten y hace 17 años que sigue una dieta mixta con gluten sin ninguna molestia.
Estos últimos años se le ha realizado un análisis genético y tiene los genes de la celiaquía (HLA-DQ2 y HLA-DQ8), lo que nos confirma que en la celiaquía hay un factor genético, pero se manifiesta por factores epigenéticos.
En esta chica los factores epigenéticos fueron las parasitosis intestinales diagnosticadas desde los 6 meses de vida y las candidiasis intestinales que tuvo casi con toda seguridad desde el mismo momento del nacimiento, pues la madre tuvo durante el embarazo varias candidiasis vaginales y la niña al pasar por el canal vaginal durante el parto muy probablemente se contagió de cándidas, que le poblaron el tubo digestivo antes que los lactobacilos acidófilus y bífidus, y otros microorganismos que forman la flora intestinal de todos los seres humanos, y que viven con nosotros durante toda la vida.
Un desequilibrio de la flora intestinal o disbiosis, tanto del intestino delgado como del colon es el factor más importante en desarrollo de una celiaquía. Esto explica el por qué hoy en día se realizan diagnósticos de celiaquía a personas adultas, que con anterioridad no han tenido ningún síntoma de alergia al gluten.

En la consulta estos últimos años han acudido familias que le diagnosticaron celiaquía al hijo menor, por ejemplo de 6 años, y tenía los genes de la celiaquía. Seguidamente se hizo un análisis genético a la hermana mayor y a los padres, y los tres tenían los genes de la celiaquía, pero ninguno de ellos nunca había tenido síntomas. Es la confirmación de que los factores epigenéticos o medioambientales son decisivos en el desarrollo y aparición de los síntomas de la celiaquía.

Una vez equilibrada la flora intestinal, y normalizado el ecosistema intestinal, la persona celíaca puede volver a tomar gluten, sin miedo, pero sin abusar del mismo.

En caso de celiaquía de forma especial, pero también en otros, es útil tomar de 3 a 4 meses al año probióticos, y comer todos los días al menos un alimento fermentado (yogur de vaca, cabra o soja, kéfir de vaca, cabra o de agua, chucrut, miso, tamari, zumo de zanahoria, remolacha o una mezcla de verduras fermentado, vinagre de arroz o de manzana,…).  

Con ello se consigue evitar una recaída, y por lo tanto, que aquella persona, que tuvo una celiaquía, no vuelva a tener problemas con la digestión del gluten.        

 


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