Setiembre 2011: Niño de 4 años, que con una talla y un peso dentro de la normalidad, a los 6 meses, después de cada toma de vacunas tuvo una reacción de autismo, con todos los síntomas.

A los 2 años con un cambio a una alimentación ovo-lacto-vegetariana, sin leche de vaca, se le fueron los síntomas de autismo.

Cuando vino a visitarse tenía:

  • Problemas de aprendizaje. No leía la letra de los libros, sólo se fijaba en los dibujos. No sabía sumar ni restar.
  • Dislexia. Escribía muy mal (en espejo). Había empezado un tratamiento con un logopeda y una psicóloga.
  • Enuresis. Todavía no controlaba los esfínteres.

A los 6 meses empezó con diarreas acompañadas de dolor abdominal. Se cree que se las producía la leche de vaca.

Al año de edad tuvo una bronquitis. A veces le salían ronchas en la piel según qué alimentos comía y al tomar el sol.

Hasta los 2 años dormía en la habitación de los padres y no descansaba casi nada. A los 2 años cambió de habitación y desde entonces duerme bien. La madre duerme muy mal sobre todo los últimos 10 años y se levanta muy cansada. La madre tiene Geopatía en la cama, que le afecta todo el cuerpo.

El Test de Kinesiología Holística indicaba, como ocurre el casi todos los niños y niñas con TDHA, disléxicos y autistas, que tenía Plomo en el Cerebro y la Hipófisis, Intolerancia alimentaria, Cándidas (8) en el Colon, Lateralidad, Reverso psicológico y estaba afectado por una Geopatía.

La intolerancia alimentaria era a los lácteos de vaca y oveja, lactosa, gluten del trigo, azúcar blanco, azúcar integral y miel, chocolate, cacahuetes, coco y pistacho.

Con un tratamiento con Clorella, levadura de cerveza viva, un probiótico y Cobre-Oro-Plata para eliminar las cándidas y estimular el sistema inmunitario, eliminando de la dieta los alimentos intolerantes, tomando unas gotas homeopáticas para la geopatía y evitándola, junto con Flores de Bach y durmiendo al revés:

  • En noviembre estaba más despierto en la escuela y en casa, tenía menos cándidas (5), el Plomo había pasado al hígado, y ya podía comer kéfir de vaca, miel, cacahuetes y coco.
  • En enero del 2012 estaba mucho más despierto en la escuela y en casa, tenía menos cándidas (3), ya había eliminado el plomo del cuerpo, tanto del cerebro como del hígado, lo que nos explica su mejor lucidez mental. Otro cambio que ha ayudado a su mejoría es que se ha ido a dormir a otra cama en otra habitación, porque en la habitación de los padres hay una geopatía.
  • En marzo se encuentra ya muy centrado. El rendimiento escolar está totalmente cambiado. Escribe bien. Lee, suma y resta bien, cosas que antes no hacía. Desde hace 2 meses no tiene enuresis. Continúa durmiendo en la otra habitación. En setiembre, justo cuando empezó el tratamiento conmigo, empezó un tratamiento con un logopeda y una psicóloga para la dislexia. En la última evaluación ambos profesionales han manifestado que ya no tiene dislexia. El test de Kinesiología Holística indica que ya sólo tiene 1 cándida, no tiene lateralidad, y ya puede comer lácteos de oveja.
  • En setiembre del 2012, 6 meses más tarde, la madre nos comunica que su hijo se encuentra muy bien y que no continuará con las consultas por un problema económico familiar. Quedamos con ella que continuará el tratamiento 6 meses más, o sea hasta la primavera, y que en el caso de que su hijo vuelva a estar mal nos lo comunicará, para poder volver a continuar el tratamiento de la forma que decidamos en aquel momento. Ello no ha ocurrido en los siguientes 2 años, por lo que suponemos que el TDHA y la dislexia se han solucionado totalmente.

Es una caso clásico de un niño con TDHA, dislexia y autismo, que como en otros casos de niños con los mismos problemas, acostumbran a tener uno o más de un Metal Pesado en el Cerebro (Plomo, Mercurio, Arsénico, Aluminio, Cadmio, Níquel, Cobre), Cándidas intestinales,que le dificultan la absorción de vitaminas, minerales y oligoelementos, Intolerancia alimentaria, sobre todo a los lácteos, el gluten y el azúcar blanco, Lateralidad y estar afectados por una Geopatía.

En la actualidad, a un porcentaje importante de estos niños, los metales pesados que tienen en el cerebro se los ha pasado la madre durante los 9 meses de embarazo a través de la placenta, y posteriormente a través de la leche materna.

 

Puedes leer la siguiente experiencia aquí.

Octubre 2011: Mujer de 33 años que quiere adelgazar. Ha aumentado 9 kg de peso los últimos 9 meses. En aquel momento su peso era de 76 kg, con una talla de 1,64 metros.

Además sufría estrés y falta de energía desde hacía 6 meses. Insomnio desde un tiempo atrás, peor los últimos 2 años. Se le dormían las manos, brazos y piernas en la cama o al levantarse de la misma por la mañana. Y estaba muy sensible los días premenstruales desde hacía 6 meses.

De los 25 a los 30 años sufrió 4 candidiasis vaginales. Desde los 14 años le colocaron 7-8 amalgamas dentales grises (con Mercurio).

Con el Test de Kinesiología Holística se le detectó que tenía una importante Candidiasis en el Colon con alteración de la Flora del mismo, Mercurio en el Hígado e Intolerancia alimentaria a los lácteos de vaca, oveja y cabra, trigo, azúcar blanco e integral, chocolate, mantequilla y margarina y a algunas frutas dulces como ciruela, dátil, higo, pasa y plátano.

Siguiendo una dieta sin los alimentos intolerantes, pero sin una restricción importante de calorías, en 15 días perdió 1,6 kilos, y se encontraba con mucha más energía, tranquila y sin estrés.

Para eliminar el Mercurio del Hígado tomó Clorella y una mezcla de extractos de plantas hepáticas, para la Flora intestinal un probiótico, y para el sistema nervioso Flores de Bach.

Dos semanas más tarde había perdido otro kilo y dormía bien. Otras dos semanas más tarde había perdido 900 gramos, pero se notaba menos volumen corporal, sobre todo abdominal y ya no sentía hormigueo en manos, brazos y piernas en la cama. Desde entonces pudo empezar a comer lácteos de cabra.

A los 3 meses de empezar el tratamiento se encontraba bien de todo, pesaba 70,8 kg, por lo tanto había perdido 5,2 kilos.

Cinco meses más tarde, su peso era de 66,1 Kg, o sea, había perdido 4,7 kg más. Desde el inicio del tratamiento habían pasado 8 meses y había perdido 9,9 kilos.

En este caso se puede comprobar que realizando una Dieta según las intolerancias alimentarias, situación que es muy frecuente estos últimos años en muchas personas, y sin pasar hambre, se pierde peso, volumen y grasa. Y una vez nos hemos acostumbrado a seguir una Dieta sin los alimentos intolerantes, no se recupera el peso y se mantiene un buen estado de salud.

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