Abril 1997: Niña de 3 años, con crisis diarreicas con sangre en las heces desde los 6  meses de edad y desde hace 1 año cada 2 semanas tiene una amigdalitis, con ganglios inflamados y bajada de las defensas. Un tratamiento con gammaglobulinas no produjo ninguna mejoría evidente.
Con un tratamiento a base de bacterias probióticas, y desinfectantes intestinales y respiratorios (Cobre, Manganeso-Cobre, Ajo), desaparecieron tanto los síntomas digestivos como respiratorios, y se recuperó totalmente la mucosa intestinal lesionada. Ello nos confirma, una vez más, la relación entre los problemas intestinales, y los problemas respiratorios e inmunológicos.

En esta caso, cuando con el Test de Kinesiología Holística salía que tenía áscaris en el intestino la niña tenía estreñimiento, y en los períodos que tenía oxiuros o cándidas podía haber alternancia de diarrea y estreñimiento, pero con tendencia diarreica.

Cuando la niña no tenía ningún síntoma digestivo no indicaba que estaba totalmente bien el ecosistema intestinal, sino que lo más seguro es que tuviera infecciones subclínicas o latentes por cándidas o parásitos, que favorecían una recaída unos meses más tarde.

En tal caso, en cualquier persona, pero sobre todo en niños, sería muy útil y necesario tomar con cierta regularidad, en especial en otoño e invierno, productos ricos en bacterias intestinales (probióticos) y productos antiinfecciosos y antiinflamatorios y para estimular la inmunidad (Cobre, Manganeso-Cobre, Ajo, Propóleo, Equinacea y Vitamina C).

Si los niños y también los adultos toman con cierta regularidad algunos de estos productos tendrán muy raramente infecciones intestinales y reacciones alérgicas respiratorias o cutáneas.

 

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Noviembre 1997: Niña de 3 años, con Alergia alimentaria desde los 3 meses, eczema atópico hasta los 9 meses, crisis de urticaria y edema cutáneo, resfriados, anginas, mucosidades, otitis y bronquitis alérgica. 
Con un tratamiento con desinfectantes intestinales y respiratorios (Ajo, Cobre), antiinflamatorios (Harpagofito), probióticos, regeneradores de piel y mucosas y un prebiótico (levadura de cerveza viva)mejoró paulatinamente en 14 meses de tratamiento, excepto de su alergia alimentaria, por lo que continuó evitando los alimentos alérgicos (lácteos, huevo, pescado y marisco).
En la actualidad, 18 años más tarde, aún no puede comer pescado y marisco, pero de lo demás está absolutamente bien.

A partir de este caso tomé aún más conciencia de la importancia de las alergias e intolerancias alimentarias en muchos síntomas que cada vez tenemos más y que se producen cada vez con más frecuencia.

La niña nació con eczema atópico, a los nueve meses empezó a sufrir crisis de urticaria y edema cutáneo, además de múltiples síntomas respiratorios: resfriados, anginas, mucosidades todo el año, otitis y bronquitis alérgica.

Desde los 3 meses se le diagnosticó alergia alimentaria (lácteos, huevo, pescado y marisco). No los tomó y lo único que se consiguió con ello es que a los 9 meses aparecieran los problemas respiratorios que hasta entonces no había sufrido. Se retrasaron los problemas respiratorios posiblemente por las defensas que le había pasado la madre durante el embarazo y la lactancia materna. A los 9 meses también tuvo lugar el cambio del eczema atópico a urticaria y edema cutáneo.

Y el eczema atópico desde el mismo momento del nacimiento estaba favorecido por tóxicos que le pasó la madre a través de la placenta durante los 9 meses de embarazo, tal como hoy en día se sabe a partir de la investigación científica que se ha realizado los últimos 15 años.

Fue necesario que la niña a los 3 años se le diagnosticara disbacteriosis intestinal, cándidas intestinales, hiperpermeabilidad intestinal y debilidad de piel y mucosas, para que con un tratamiento adecuado durante 14 meses fuera mejorando de todo, excepto de la alergia alimentaria al pescado y marisco. 

En este caso el Harpagofito, como antiinflamatorio, desinfectante intestinal y respiratorio, también fue muy importante para conseguir la mejoría, junto con el Ajo y el Cobre. 

 

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Noviembre 2000: Niño de 2 años. Hace 1 mes le han diagnosticado que sufre un grado moderado de autismo. Desde hace 8 meses sufre episodios de diarrea, alguna vez con muchas mucosidades y sangre en las heces.

Tiene alergia a los huevos. Ahora tampoco toma lácteos. Es muy nervioso. De bebé tuvo una reacción alérgica cutánea que fue tratada con Amoxicilina. Vacunado. Peso y talla normal para su edad.

El Test de Kinesiología Holística indicaba que tenía Cándidas en el Intestino Delgado, Oxiuros y Áscaris en el Colon, desequilibrio de la Flora intestinal, Plomo y Mercurio en el Cerebro, Intolerancia alimentaria y Geopatía por Corriente de Agua subterránea que le afectaba la Médula Espinal con una carencia de Minerales y Oligoelementos.

Tenía Intolerancia Alimentaria a los lácteos de vaca, oveja y cabra, huevos, azúcar blanco, integral y miel, soja y derivados, ajo y tomate.

Se visitó durante 3 años. A los 2 meses y medio estaba sin diarrea ni molestias intestinales. A los 6 meses su comportamiento era bastante mejor y continuaba sin problemas intestinales. Al año de tratamiento su comportamiento era mucho mejor. A los 15 meses tenía un desarrollo normal del vocabulario. Su madre comentó que creía que las Flores de Bach le ayudan a ser más obediente. A los 19 meses hablaba bien, se relacionaba bien. A los 2 años asistía a una Escuela normal, estaba activo y aprendía rápido. Durante todo el curso estuvo bien en la escuela.

A los 3 años se fue a vivir con su familia a EEUU por traslado del padre por el trabajo. Empezó el curso en una Escuela americana normal sin ningún problema. Su madre me comentó que se había adaptado bien a los nuevos amigos y a su nuevo idioma. Continuaba el tratamiento siguiendo las intolerancias alimentarias y tomando complementos dietéticos: Probióticos, Coenzima Q10, Selenio y Zinc.

Durante los 6 primeros meses tomó un producto de un Laboratorio americano para eliminar los metales pesados, que fue efectivo.

Durante 2 años y medio, de forma ininterrumpida tomó Probióticos, sin que le produjeran ningún efecto indeseable ni malestar. En 3 consultas tomó 2 probióticos a la vez.

El Cobre y el Cobre-Oro-Plata los tomó en las 5 primeras consultas, durante 1 año ininterrumpidamente. Las Flores de Bach las tomó en las 6 últimas consultas.

A principios del 2001, en un Análisis de Heces efectuado por un Laboratorio americano, se le detectó una infección latente por bacterias:Estafilococos,Estreptococos yCitrobacter,que se trató con Aceite esencial de Orégano.

En mi vida profesional fue el primer caso de autismo en que el Test de Kinesiología Holística nos indicaba que los niños autistas tienen metales pesados en el cerebro, sobre todo Mercurio, Plomo y Cobre, Cándidas intestinales, Intolerancia alimentaria, en especial al gluten, los lácteos de vaca y los azúcares, y carencia de vitaminas y oligoelementos, sobre todo Selenio, Zinc, Magnesio, Vitamina B6 y Vitamina B12. Ello era lo mismo que en aquellos años se había descubierto en estos niños con análisis de sangre, orina y cabello.

En este niño y posteriormente en muchos otros casos de niños autistas, con el Test de Kinesiología Holística descubrimos que la mayoría están afectados por una Geopatía o por Campos Electromagnéticos. Y como les pueden afectar muy negativamente será importante evitarlas.

 


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