Julio 1996: Mujer de 60 años con hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia e hiperlipidemia desde hace 8 años, que se controla con dieta, no alcanzando nunca la normalidad.

Si come un huevo o un yogur descremado por la noche tiene mal sabor de boca por la mañana siguiente. Los yogures completos le producen acidez.

En Barcelona duerme superficialmente y sufre alergia respiratoria con rinitis. Pasa alguna temporada y los fines de semana en una población de la costa y en otra del pirineo, donde duerme mejor y tiene menos rinitis.

En el Test de Kinesiología Holística se le detectó que tenía Áscaris en el Intestino Delgado que le alteraban la Flora, desequilibrio del metabolismo del Colesterol, Intolerancia alimentaria, Emociones por integrar y estaba afectada por una Geopatía.

En setiembre de 1995 el Análisis de Sangre señalaba:
- Colesterol = 297 g/L
- HDL-Colesterol = 51 g/L
- LDL-Colesterol = 206 g/L
- Triglicéridos = 202 g/L

Siguiendo únicamente una Dieta en Enero de 1996 señalaba:
- Colesterol = 260 g/L
- HDL-Colesterol = 48 g/L
- LDL-Colesterol = 142 g/L
- Triglicéridos = 142 g/L

En Diciembre de 1996, que desde hacía 5 meses y medio seguía un tratamiento con Dieta, pero siguiendo las intolerancias alimentarias y añadiendo complementos, tal como indicaba el Test de Kinesiología, el Análisis de Sangre señalaba:
- Colesterol = 246 g/L
- HDL-Colesterol = 44 g/L
- LDL-Colesterol = 166 g/L
- Triglicéridos = 177 g/L

Y en Mayo de 1997, a los 10 meses de seguir el tratamiento:
- Colesterol = 253 g/L
- HDL-Colesterol = 49 g/L
- LDL-Colesterol = 176 g/L
- Triglicéridos = 137 g/L

Finalmente, en noviembre de 1997, a los 16 meses de tratamiento, el Análisis de Sangre indicaba:
- Colesterol = 221 g/L
- HDL-Colesterol = 65 g/L
- LDL-Colesterol = 135 g/L
- Triglicéridos = 102 g/L

Si seguimos la evolución de sus Análisis de Sangre vemos que en 16 meses en los valores del Colesterol y los Triglicéridos ha habido un cambio importante. El Colesterol ha bajado hasta los 221 g/L y los Triglicéridos hasta los 102 g/L.

Además el HDL-Colesterol (el que nos protege) ha subido hasta el valor 65 g/L, mientras que el LDL-Colesterol (el que nos perjudica) ha bajado hasta 135 g/L.

Durante todo el tiempo ha tomado Lecitina y perlas de Aceite Germen de Trigo o de Onagra, por lo que se puede afirmar que son unos productos básicos para tratar tanto la hipercolesterolemia como la hipertrigliceridemia. 

Otros productos que ha tomado más de una vez han sido Aceite de Oliva y zumo de Limón, Boldo, Cromo, una mezcla de extractos de plantas depurativas y Cobre. Los tres primeros, sin duda, también son unos productos importantes para el tratamiento de ambas patologías.

Por otro lado, se debe señalar que la paciente mejoró mucho de su alergia respiratoria y del estado general. También ayudó a esta mejoría general el haber movido la cabecera de la cama a la pared de enfrente y así huir de la geopatía. A los pocos días de mover la cama a un lugar libre de geopatías, tanto ella como su marido experimentaron un aumento significativo de la apetencia sexual.

Este caso me confirmó que en Medicina Natural existen productos para tratar con efectividad el aumento del Colesterol y los Triglicéridos en la sangre y con ello prevenir la ateromatosis, la arteriosclerosis, el infarto de miocardo y el infarto cerebral. Y que equilibrar la Flora Intestinal y no comer los alimentos intolerantes también son factores importantes en la efectividad del tratamiento.

 

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Octubre 1996: Chico de 18 años que vino a la consulta porque quería engordar ya que se encontraba muy delgado. Su peso era de 52 Kg con una talla de 1,76 metros.
Sufría estreñimiento habitual, resfriados recidivantes y se levantaba de la cama cansado todos los días. Tres años antes había sufrido tics en la cara que mejoró complementando su dieta con Vitamina B1, Levadura de cerveza, Germen de trigo, Vitamina C y extracto de Melisa.

Según el Test de Kinesiología Holística sufría una Candidiasis en el Intestino Delgado que le desequilibraba la Flora del mismo y una carencia de Vitaminas, además de una alteración de su sistema nervioso.

Con una Dieta para controlar las cándidas, Manganeso como relajante y antialérgico, Espirulina y Biotina, para estimular el crecimiento de la Flora intestinal, Germanio y Vitamina C, como antioxidantes y estimulantes de la inmunidad, y Flores de Bach para las emociones, aumentó 2 kilos los 2 primeros meses y 1 kilo las siguientes 6 semanas.

Con este tratamiento tenía más hambre, defecaba todos los días y no sufrió ningún resfriado.

Es el caso de un chico con una deficiente absorción intestinal y carencia de vitaminas. Recordemos que tenía desequilibrada la Flora del Intestino Delgado, que es la porción de intestino donde tiene lugar la absorción de la mayoría de nutrientes, que le ocasionaba la dificultad para conseguir el peso ideal, su tendencia a tener muchos resfriados y a estar cansado por debilidad de su sistema inmunológico.

En su delgadez, además de la mala absorción intestinal, también influía su temperamento ansioso, que le ocasionaba una mayor necesidad de nutrientes.

Las personas muy delgadas normalmente aumentan de peso lentamente y por lo tanto deben realizar tratamiento para engordar durante un largo periodo de tiempo.

En este caso el chico continuó realizando Dieta, controlando la Flora intestinal, la absorción intestinal y la ansiedad, y al cabo de 1 año y medio pesaba 63 kilos.

 

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Diciembre 1996: Hombre de 28 años que acude a mi consulta con molestias en el Colon, alternancia de estreñimiento y diarrea, y sangre en las heces. Meteorismo y dolores abdominales. Cansancio general y matinal.
Comenta que ha estado recientemente 3 meses en la India donde tuvo 3 parasitosis intestinales. En una ocasión eliminó un parásito de 20 cm de longitud, que le supuso tener que ingresar en un hospital. En 1 mes perdió 14 kilos, aunque ya ha recuperado 6.
El tratamiento que le recomendé tomar durante 4 meses fue Propóleo como desinfectante intestinal, un prebiótico, un probiótico, un antioxidante y un diurético
. Volvió a la consulta a los 6 meses, se encontraba totalmente bien de los problemas intestinales y había recuperado el peso que había perdido.

Este caso me hizo reflexionar y desde entonces cuando alguien viaja a países en que las parasitosis son endémicas le aconsejo que durante todos los días del viaje tome un probiótico, y al mínimo síntoma de diarrea, dolor abdominal o infección respiratoria, añada al probiótico una dosis alta de un producto desinfectante intestinal y respiratorio como Cobre, Manganeso-Cobre, Ajo o Propóleo.

Otra precaución a tener en cuenta en estos viajes es no comer alimentos crudos, bebidas y agua no embotellada.

Bastantes personas que viajan a estos países, no toman estas precauciones y tienen alguna parasitosis, que se manifiesta con dolor abdominal y diarrea. Al volver a nuestro país continúan con la Flora intestinal desequilibrada, que favorece que se desarrollen las parasitosis (por oxiuros, lamblias o áscaris) y las candidiasis típicas de nuestro país, que son más leves que las de los países del tercer mundo, pero que también son muy molestas, y que pueden cronificarse si no se equilibra su ecosistema intestinal.

 

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