Me hace mucha ilusión presentaros un pequeño recopilatorio de mi experiencia con la Kinesiología Holística a lo largo de todos estos años.

Desde el año 1987, hace ya 28 años, he estado tratando y observando la influencia de la Flora Intestinal en diversas enfermedades crónicas o en aquellas en las que el componente genético era importante según los conocimientos de entonces, por lo que las posibilidades de curación o simplemente de mejoría eran muy pequeñas. La Kinesiología Holística, como herramienta y método de valoración del estado del paciente y para testar el mejor tratamiento, un poco de intuición y mucha confianza en la fuerza de ese “médico interno” que todos llevamos dentro, hicieron que descubriera la etiología de algunas enfermedades y un tratamiento efectivo para estas y otras enfermedades.

El resultado no ha podido ser mejor ya que he podido ayudar a bastantes pacientes en la curación o mejoría de sus enfermedades, con la satisfacción personal de realizar un trabajo útil para muchas personas y la sociedad en general, que me ha aportado energía, ilusión y placer para proseguir este camino durante tanto tiempo.

Desde enero del año 2013 estoy viviendo y siguiendo, primero con gran sorpresa y luego con entusiasmo, la cantidad de nuevas publicaciones científicas que se están llevando a cabo en todo el mundo sobre el Microbioma humano y la Flora intestinal, que confirman la certeza de lo que he descubierto y vivido en todos estos años, y reafirman, sin querer, la utilidad como método de diagnóstico y tratamiento de la Kinesiología Holística.

Por todo esto quiero compartir mi experiencia, y con ello una pequeña parte de mi vida, con casos clínicos de todo este largo recorrido que iré contando semanalmente, con sus resultados, anécdotas y comentarios. Y desearía que estos relatos fueran un estímulo para que distintos profesionales de las terapias naturales profundizaran en las causas y el tratamiento de enfermedades crónicas y genéticas con Medicina Natural.

Enero 1987: Hombre de 44 años con Artritis reumatoide psoriásica en las manos, muñecas, cervicales, tobillos y pies. 
Con una Dieta depurativa, Caldo antioxidante, Complementos hepático-depurativos, Minerales, Oligoelementos, Vitaminas y Ácidos grasos esenciales mejoró, y sí, se curó en unos 2 años tanto de la artritis como de la psoriasis.

Inicialmente siguió una Dieta depurativa, sin carne, sin pescado y son huevos. A los 3 meses añadimos el pescado y los huevos, y a los 4 meses carne blanca. Además, durante 2 años tomó zumos de frutas y verduras diariamente: pepino, zanahoria, alcachofa, perejil, manzana, y en verano sandía, pera, manzana. Y 2 vasos de caldo antioxidante cada día, todo el tiempo. Aquí hay que señalar la importancia en la artritis reumatoide de realizar una dieta prácticamente vegetariana durante todo el tiempo de tratamiento, y también durante el periodo de mantenimiento, a fin de evitar al máximo las recaídas.
El equilibrio de la flora intestinal con probióticos mejoró la absorción de nutrientes y la eliminación de toxinas de la mucosa intestinal paró el flujo de toxinas hacia el hígado, las articulaciones y el sistema inmunitario.

Hablo de experiencia tóxica porque era una persona que se alimentaba muy mal. No comía nada de fruta y verdura, ni cruda ni cocida. Seguía una dieta hiperproteica, con mucha carne, abusando de los fritos y las salsas grasas, una alimentación acidificante y tóxica. Al no comer ningún alimento crudo es a la vez una alimentación con un aporte de vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas nutritivas y fitonutrientes prácticamente nulo. Estas personas con estos hábitos alimenticios, a más de intoxicar el organismo sin saberlo, sufren una carencia de todos estos nutrientes muy importante que no es nada saludable. Por eso durante los 2 años de tratamiento logramos revertir la situación con unos hábitos dietéticos saludables y tomando, casi todo el tiempo, complementos ricos en vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas nutritivas y fitonutrientes.

Se ha jubilado hace 5 años con muñecas y tobillos algo deformados, como ya tenía entonces, pero sin ninguna recaída de artritis, ni de la psoriasis.

Julio 1987: Equilibrando la flora intestinal con un probiótico (Lactófilus), tomando desinfectantes intestinales (extracto Ajo y Propóleo), un producto para estimular la inmunidad (extracto de Equinácea) y un prebiótico (Levadura de cerveza viva) en unos meses se curaron una serie de enfermedades que sufría una niña de 11 meses: otitis, faringitis, bronquitis, y diarrea aguda todos los días. Estaba diagnosticada de Celiaquía e intolerancia a la lactosa. Su talla y peso se encontraba por debajo de lo normal
Actualmente es una joven sana, deportista, que desde hace 25 años come trigo y lácteos de vaca en cantidades normales.

La califico como una experiencia intuitiva porqué al llegar a la consulta una niña de 11 meses con un peso y talla por debajo de lo normal y diarrea aguda todos los días, mi intuición me llevó a pensar que lo primero que debíamos conseguir era regular la digestión y el tránsito intestinal con el objetivo de mejorar la absorción de nutrientes, que es lo único que puede normalizar la talla y el peso de un bebé.

Aluciné cuando al normalizarse la digestión y las defecaciones mejoraron a la vez la faringitis, la otitis, las bronquitis, hasta curarse del todo y también la celiaquía y la intolerancia a la lactosa.

Aquí vi claramente que había una relación entre el tubo digestivo y el aparato respiratorio, y que las intolerancias alimentarias, incluida la celiaquía, se curaban si normalizábamos totalmente la digestión y la flora intestinal.
Ya hacía un tiempo que daba vueltas y aconsejaba probióticos a algunos de mis pacientes con problemas digestivos, meteorismo y abombamiento abdominal.

Seguramente ello fue el motivo para que a esta niña de sólo 11 meses me atreviera a aconsejar un probiótico, un prebiótico, dos desinfectantes intestinales y un producto para aumentar las defensas. El éxito fue completo, y ello fue el hito que en mi carrera profesional marcó un cambio de paradigma, en el que lo único importante es tratar las causas de las enfermedades, y en ello nos ha ayudado muchísimo el Test de Kinesiología Holística.

 

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