Ha llegado julio y con él, el fin de curso y ayer lo celebramos con algunos alumnos de Kinesiología Holística y Naturopatía.

Primero les hicimos hacer un juego a los participantes para romper el hielo y reír. Nos maravilló lo bien que lo hicieron. Posteriormente vino la entrega de diplomas. Como siempre estamos muy agradecidos a los alumnos, porque sin ellos, IGEM no existiría. Estamos agradecidos de que escogieran esta escuela y de ver su pasión por la Medicina Natural, pasión que compartimos. Damos importancia a la continuidad de sus estudios fomentando la formación continuada, adquiriendo la Medicina Natural como filosofía de vida propia como de su entorno, y ayudando a sus pacientes.

Entregamos los títulos de Reflexoterapia Podal, Kinesiología Holística y Naturopatía, conseguidos con mucho entusiasmo y constancia. Y animamos a los alumnos que les falten algún examen o trabajo a que los acaben. ¡Muy buen trabajo a todos! Cerramos la tarde con un pequeño pica-pica con patés y tortitas acompañados de zumos ecológicos de diferentes sabores; abriéndonos el apetito para la cena. 

 

Al finalizar la velada, algunos alumnos se quedaron para entregarnos un regalo, un escrito hablando de su experiencia con las flores de Bach. Nos emocionó mucho y nos han dado permiso para compartirlo.

 Como escuela, sólo nos queda decir: ¡Muchas gracias por compartir este año con nosotros, ha sido un placer!

 

Las flores de Bach me han cambiado

 (Por alumnos de Igem)

 

Montserrat:

"Las flores son el vivir de la tierra” (Ralph Waldo Emerson)

Teniendo en cuenta que las Flores de Bach son vibracionales, sutiles, no nos pueden perjudicar con efectos secundarios negativos, ni crean hábitos ni adicciones. Las probé no hace mucho, al principio no notaba nada, pero en mi entorno sí que veía los cambios. Estaba más tranquila, relajada…

Ahora empiezo a sintonizar y experimentar. Me gustan mucho. A parte de tomarlas vía oral, algunos días hago preparados para experimentar, añadidas al agua vaporizo el ambiente o a mí misma. Las añado a un vaso de agua sobre el radiador para que se evaporen en el entorno. Cuando tengo alguna parte del cuerpo dolorida las añado a la crema corporal y me hago masaje. En fin, ¡es el principio de una gran amistad!    

Gemma:

Para mí han sido y son la mejor manera de tomar consciencia de las emociones que dificultan mi día a día. Muchas veces no nos damos cuenta de hasta que punto nos pueden condicionar nuestras emociones. Conocerlas y saber por qué aparecen, ayuda a entender muchas cosas de uno mismo, así que podría decir que son una herramienta muy útil de autoconocimiento y a la vez de crecimiento personal.

Rosa:

Gorse y Vine, al tomar estas flores de Bach me he sentido mucho más tranquila. El sentimiento de tristeza que a veces aparecía de repente, ha desaparecido. Siento que todo va mejor y tengo momentos de alegría que me sorprenden a mí misma.

No soy tan exigente conmigo ni con los demás, así es como lo siento, me permito errores y se los permito a los demás y... ¡es genial! No todo tiene que ser perfecto para ser feliz.

Jordi:

Tengo que decir que cuando las estuve tomando durante unos meses no fui consciente de ningún cambio. Después de 3 años conocí a Nàdia (profesora de Flores de Bach y directora de IGEM) y me las volvió a testar con kinesiología. Me dio una hoja dónde salían todas las flores y estaban marcadas las que me tenía que tomar, como Wild Oat.

Después de tiempo estancado en mi vida, el tomarme las flores y el tener consciencia de cuáles me estaba tomando y porqué, mi mente dio un vuelco y de golpe lo vi todo claro. Tuve la valentía de hacer cambios vitales en mi vida.

Desde entonces creo que las flores son una gran ayuda emocional, y en determinadas etapas de nuestra vida pueden convertirse en nuestras mejores aliadas para abrir los ojos y encarar con coraje todos los aspectos que quieres cambiar pero que no te atreves.