Marzo 1996: Chica de 19 años con períodos de aftas en la boca muy dolorosas, que muchas veces coinciden con una reacción eczematosa en el brazo derecho y cansancio. Sufre amigdalitis recidivantes desde hace 12 años, que normalmente se trata con antibióticos. Hace 3 meses tuvo amigdalitis e hipertransaminasemia, que mejoraron con descanso durante 1 mes. Tiene estreñimiento crónico.
Un mes y medio más tarde acude de nuevo a la consulta y señala que no ha tenido ninguna afta bucal en todo este tiempo, se encuentra mucho mejor de la amigdalitis y del eczema está bastante bien. 
Siguiendo una Dieta para la candidiasis intestinal que tenía, que era, junto con el estreñimiento crónico, la causa primera de las aftas bucales dolorosas, sus amigdalitis recidivantes, las reacciones eccematosas, la insuficiencia hepática y el cansancio, mejoró muy rápidamente con la toma además de desinfectantes intestinales y respiratorios (Cobre, Manganeso-Cobre, Ajo), dos probióticos de forma alternativa, tres productos para estimular las defensas (Vitamina C, Propóleo y Cobre-Oro-Plata), un oligoelemento hepático (Azufre) y un antioxidante (Selenio).

A los 5 meses de tratamiento, además de las aftas bucales, mejoraron todos sus problemas excepto el eczema y la alergia respiratoria, que precisaban más tiempo de tratamiento por ser dos formas que tiene el cuerpo de eliminar toxinas endógenas, y no mejoran hasta que no se ha eliminado un porcentaje importante de las toxinas endógenas.

Las aftas bucales muy dolorosas casi siempre tienen que ver con candidiasis intestinales crónicas. Las cándidas del intestino también pueden colonizar la boca y a la vez en este caso favorecían la amigdalitis recidivante.

Como desde los 7 años sufría amigdalitis recidivantes, que normalmente se trataba con antibióticos, ello fue sin duda la causa del mantenimiento de sus candidiasis intestinales, que acabaron colonizando la mucosa de la boca y produciendo aftas bucales muy dolorosas.

 

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