Junio 1994: Se cura una chica de 17 años que sufría celiaquía desde los 3 meses de edad. El origen de su alergia al gluten eran parasitosis intestinalesdesde los 6 meses y candidiasis intestinales, que le desequilibraban la flora intestinal.
El tratamiento fue a base de probióticos, prebióticos, antiparasitarios, antifúngicos, hepático-depurativos.
Una vez equilibrada totalmente la flora intestinal y eliminadas las cándidas y los parásitos intestinales digirió bien el gluten y hace 17 años que sigue una dieta mixta con gluten sin ninguna molestia.
Estos últimos años se le ha realizado un análisis genético y tiene los genes de la celiaquía (HLA-DQ2 y HLA-DQ8), lo que nos confirma que en la celiaquía hay un factor genético, pero se manifiesta por factores epigenéticos.
En esta chica los factores epigenéticos fueron las parasitosis intestinales diagnosticadas desde los 6 meses de vida y las candidiasis intestinales que tuvo casi con toda seguridad desde el mismo momento del nacimiento, pues la madre tuvo durante el embarazo varias candidiasis vaginales y la niña al pasar por el canal vaginal durante el parto muy probablemente se contagió de cándidas, que le poblaron el tubo digestivo antes que los lactobacilos acidófilus y bífidus, y otros microorganismos que forman la flora intestinal de todos los seres humanos, y que viven con nosotros durante toda la vida.
Un desequilibrio de la flora intestinal o disbiosis, tanto del intestino delgado como del colon es el factor más importante en desarrollo de una celiaquía. Esto explica el por qué hoy en día se realizan diagnósticos de celiaquía a personas adultas, que con anterioridad no han tenido ningún síntoma de alergia al gluten.

En la consulta estos últimos años han acudido familias que le diagnosticaron celiaquía al hijo menor, por ejemplo de 6 años, y tenía los genes de la celiaquía. Seguidamente se hizo un análisis genético a la hermana mayor y a los padres, y los tres tenían los genes de la celiaquía, pero ninguno de ellos nunca había tenido síntomas. Es la confirmación de que los factores epigenéticos o medioambientales son decisivos en el desarrollo y aparición de los síntomas de la celiaquía.

Una vez equilibrada la flora intestinal, y normalizado el ecosistema intestinal, la persona celíaca puede volver a tomar gluten, sin miedo, pero sin abusar del mismo.

En caso de celiaquía de forma especial, pero también en otros, es útil tomar de 3 a 4 meses al año probióticos, y comer todos los días al menos un alimento fermentado (yogur de vaca, cabra o soja, kéfir de vaca, cabra o de agua, chucrut, miso, tamari, zumo de zanahoria, remolacha o una mezcla de verduras fermentado, vinagre de arroz o de manzana,…).  

Con ello se consigue evitar una recaída, y por lo tanto, que aquella persona, que tuvo una celiaquía, no vuelva a tener problemas con la digestión del gluten.        

 


Puedes ver la siguiente experiencia aquí.