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Casos clínicos

Geopatía y metales pesados, muy relacionados con el autismo

Historia clínica

Niño de 2 años. Hace 1 mes le han diagnosticado que sufre un grado moderado de autismo. Desde hace 8 meses sufre episodios de diarrea, alguna vez con muchas mucosidades y sangre en las heces. Tiene alergia a los huevos, ahora tampoco toma lácteos. Es muy nervioso. De bebé tuvo una reacción alérgica cutánea que fue tratada con amoxicilina. Está vacunado. Y tiene el peso y talla normal para su edad.

Test con Kinesiología Holística

El test indicaba que tenía cándidas en el intestino delgado, oxiuros y áscaris en el colon, desequilibrio de la flora intestinal, plomo y mercurio en el cerebro. Además intolerancia alimentaria y geopatía por corriente de agua subterránea que le afectaba la médula espinal con una carencia de minerales y oligoelementos.

Tenía intolerancia alimentaria a los lácteos de vaca, oveja y cabra, huevos, azúcar blanco, integral y miel, soja y derivados, ajo y tomate.

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Tratamiento recomendado

Desde la primera visita empezó una alimentación sin las intolerancias alimentarias y tomó complementos dietéticos: probióticos, coenzima Q10, selenio y zinc.

Durante los 6 primeros meses tomó un producto de un laboratorio americano para eliminar los metales pesados, que fue efectivo.

Durante 2 años y medio, de forma ininterrumpida tomó probióticos, sin que le produjeran ningún efecto indeseable ni malestar. En 3 consultas tomó 2 probióticos a la vez.

EVOLUCIÓN

Se visitó durante 3 años. A los 2 meses y medio estaba sin diarrea ni molestias intestinales. A los 6 meses su comportamiento era bastante mejor y continuaba sin problemas intestinales. Al año de tratamiento su comportamiento era mucho mejor. A los 15 meses tenía un desarrollo normal del vocabulario. Su madre comentó que creía que las flores de Bach le ayudaban a ser más obediente. A los 19 meses hablaba bien, se relacionaba bien. A los 2 años asistía a una escuela normal, estaba activo y aprendía rápido. Durante todo el curso estuvo bien en la escuela.

A los 3 años se fue a vivir con su familia a EEUU por traslado del padre por el trabajo. Empezó el curso en una escuela americana normal sin ningún problema. Su madre me comentó que se había adaptado bien a los nuevos amigos y a su nuevo idioma.

El cobre y el cobre-oro-plata los tomó en las 5 primeras consultas, durante 1 año ininterrumpidamente. Las flores de Bach las tomó en las 6 últimas consultas.

A los 9 meses de iniciar el tratamiento, en un análisis de heces efectuado por un laboratorio de EEUU se le detectó una infección latente por bacterias: estafilococos y estreptococos, concretamente Citrobacter, que se trató con aceite esencial de orégano.

Conclusiones

En mi vida profesional fue el primer caso de autismo en que el test de kinesiología holística nos indicaba que los niños autistas tienen metales pesados en el cerebro, sobre todo mercurio, plomo y cobre, cándidas intestinales, intolerancia alimentaria, en especial al gluten, los lácteos de vaca y los azúcares, y carencia de vitaminas y oligoelementos, sobre todo selenio, zinc, magnesio, vitamina B6 y vitamina B12. En aquellos años, finales de la década de los 90, se había descubierto lo mismo en niños con autismo mediante análisis de sangre, orina y cabello.

En este niño y posteriormente en muchos otros casos de niños autistas, con el test de kinesiología holística descubrimos que la mayoría están afectados por una geopatía o por campos electromagnéticos. Y como les pueden afectar muy negativamente es importante evitarlas. 

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