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Beech: la flor de la intolerancia

¿Te has levantado con el pie izquierdo?

Sólo levantarte pones el pie en el suelo y te quejas de lo frío que está el suelo. Te das cuenta que hace dos días que llamaste al electricista y aún no ha aparecido para arreglar la calefacción y te quejas de que hoy en día la gente no tiene ganas de trabajar. Te abrigas y enciendes el ordenador y te quejas de que no va lo rápido que tu necesitas. Almuerzas y tus hijos, ya mayores, se han acabado tu yogur de soja preferido y te quejas de que no se responsabilizan de nada. Ves el cuadro de la cocina torcido, y te quejas de que nadie lo ha visto. Vas a coger el metro en una hora que sabes que es tranquila y hay más gente de lo normal porque juega el Barça y te quejas de vivir en una gran ciudad. Y así, va pasando el día con pensamientos negativos e intolerantes hacia los otros y las cosas que te suceden.  

Puede ser que te identifiques con este relato: tanto si los pensamientos los expresas como si se quedan en pensamientos. No importa, porque la sensación interna es la misma. Tienes la sensación de que todo está mal hecho, que te molesta todo lo que ves y que las cosas no están como deberían estar.

Si es así, te aconsejo que pruebes con la flor de Bach: Beech. Esta flor te ayudará a ponerte las gafas de la tolerancia y la comprensión y verás que las cosas que te pasan no son tan malas. Beech, fagus sylvativa en latín y haya en castellano. Esta esencia floral está extraída de un árbol de tronco grueso con ramas muy altas que forman una copa redonda y espesa, hoja de color verde claro y su fruto es el hayuco, encerrado en una bola recubierta de espinas. Puede alcanzar hasta 45 metros de altura y crece en zonas de clima fresco y húmedo.

Beech, como flor tipológica, se identifica con personas detallistas y críticas con los que no piensan como uno mismo. Pueden llegar a ser cínicos. Sólo ven la parte negativa, los defectos y las debilidades de quién tienen al lado. Se entrometen en su vida para criticarla, de una forma sutil pero hiriente. Juzgan y condenan en lugar de compadecer. Personas críticas hacia aquellas situaciones o personas que no son como ellos creen que “deberían ser”. Tienen altos ideales, son maestros severos, rígidos y exigentes, que se fastidian por cualquier cosa. De voluntad fuerte y opiniones fijas, no quieren convencer, simplemente no entienden que otros no piensen igual. Exigen más disciplina, orden y exactitud en los otros que en ellos mismos. Son estrictos. Creen que poseen la verdad, son perfeccionistas. Detrás de esta crítica, encontramos un estado de rabia, envidia y resentimiento.

Una frase típica de un estado Beech es: “Pero cómo es posible que no te des cuenta de las tonterías que dices. No lo entiendo”.

La dificultad radica en que no pueden ponerse en el lugar del otro, y entender que cada uno es diferente y hace las cosas a su manera. Con sus críticas creen que sobreprotegen a los demás.

Si por circunstancias de la vida estás en este estado, te animo a probar esta flor de Bach. Te ayudará ponerte en lugar del otro, aceptando la situación y a los otros. Te sentirás tranquilo y en paz. Te sentirás tolerante y comprensivo.

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